El resurgir del Celadón

Durante cientos de años, los fuegos de los dragones de Longquan se alimentaron de toneladas de leña para producir una de las mercancías orientales más codiciadas en el mundo entero, el celadón.

Desgraciamente, las piezas dejaron de salir de los hornos dragón y tuvieron que pasar varios siglos para redescubrir la técnica que las hizo posibles. Hoy, la preciada cerámica verde ha renacido y su técnica se ha perfeccionado para volver a conquistar los mercados de Oriente y Occidente.

La cuna del celadón

La cuna del celadón se encuentra en Longquan, una pequeña comarca de la provincia de Zhenjiang, al sureste de China, región que alberga muchas maravillas naturales y culturales.

Su capital, Hangzhou, fue descrita por Marco Polo como la “ciudad más bella del mundo” y llegó a ser conocida como la capital del té. Zhenjiang también ha sido uno de los principales lugares de producción de la seda y en ella se localizan parajes de inusitada belleza, como el “geoparque de la montaña Yandang” o “la isla de los tres estanques que reflejan la luna”.

Por si esto fuera poco, bajo los densos bosques de la comarca de Longquan se encuentra la excepcional arcilla gris que sirve de base para la fabricación de la cerámica y el esmalte celadón, únicos en el mundo.

La simplicidad y la elegancia del esmalte celadón cuyos colores, se dice, contienen el verde de los bosques y el azul de los ríos de Longquan, cautivó a la sociedad europea del siglo XVII. En aquel entonces, con la cerámica china de moda en Europa, una novela pastoril de éxito llamada “La Astrea” cuyo protagonista se llamaba Celadón, dió el nombre a la que hasta entonces se conocía como cerámica verde china, ya que Celadón, en la obra, vestía de verde.

Evolución e historia

Se cree que la técnica para la producción del celadón data desde los tiempos de la dinastía Han oriental, en los primeros años de nuestra era y se sabe que para el siglo VIII se exportaban hacia Persia, la India y Japón celadones decorados con grabados o relieves. Los motivos geométricos y figurativos con flores de loto, carpas, pájaros, dragones o aves fénix fueron los preferidos en esta época.

Pero no fue hasta el siglo XI, en tiempos de la dinastía Song, que aquella cerámica verde azulada conocida como Longquan qingci (porcelana verdosa de Longquan) llamó la atención de la corte imperial. La transparencia, el color y la textura suave de este esmalte, reproducían las características del jade, cuyo uso y ostentación sólo le estaban permitidos a la familia imperial.

“En la cultura china, el verde es el color de la salud, la prosperidad y la armonía, quizá por eso circulaba la leyenda de que depositar comida envenenada en un plato de celadón provocaba la rotura de éste, a modo de advertencia.”

En este tiempo, impulsados por el éxito en la corte, los artesanos depuraron el procedimiento de fabricación y variaron el estilo, que evolucionó hacia piezas de líneas más puras y esmaltes opacos sin decoración.

Durante varios siglos, de los hornos dragón de Longquan ya no sólo salieron utensilios para el pueblo llano, sino azulejos para los palacios y preciosas figuras y finas vajillas con delicadas tallas para la nobleza, hasta que en tiempos de la dinastía Ming el celadón cayó en desuso y acabó desapareciendo.

horno dragón de Longquan

El horno tradicional chino de Zhenjiang se conoce como horno dragón, cuya apariencia recuerda a los estilizados dragones chinos. Estos hornos son túneles semicirculares de varias decenas de metros de largo construidos en una pendiente bastante pronunciada. Sólo gracias a estos hornos, que alcanzaban temperaturas de más de 1300 º C se pudieron vitrificar correctamente los celadones. Hoy día apenas quedan unos pocos en activo tanto en China como en los países de influencia, de los más de doscientos que se cree que hubo. Los hornos eléctricos modernos los han relegado a una mera atracción turística.

El Celadón Coreano

La popularidad del celadón en Japón y Corea fue enorme, hasta el punto de que los coreanos consiguieron no sólo producirlo por sus propios medios sino que lo superaron, tal y como relataron en sus crónicas varios eruditos chinos.

“El pueblo Goryeo se refiere al azul o verde de sus cerámicas como Martín Pescador. En los últimos años, estas piezas se han hecho con gran habilidad, y el brillo se ha vuelto especialmente fino”
Xu Jing, embajador chino en Corea
“El color secreto del celadon de Goryeo es el primero bajo el cielo. Aunque los alfareros de otras áreas los imitan, ninguno puede alcanzar las mismas cualidades”
Taiping Laoren

El celadón coreano de Goryeo (o Koryo), debido a la diferente composición de su barniz, tenía un color más azulado que el chino y las cerámicas coreanas evolucionaron hacia estilos nunca vistos, como los celadones con incrustaciones que proporcionaban un efecto visual similar al de la taracea.

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Lamentablemente y al igual que sucedió en China, los celadones coreanos dejaron de fabricarse incluso antes, hacia el siglo XIV, y su técnica secreta de fabricación fue olvidada hasta su redescubrimiento en el siglo XX.

La técnica secreta de fabricación del celadón

La técnica que otorgaba el vidriado característico a los celadones era, y sigue siendo, un proceso artesanal que requiere de mucha experiencia y maestría para dominarse, pues involucra muchos pasos en los que un pequeño detalle puede echarlo todo a perder.

El resumen del proceso es como el de cualquier gres cerámico:

  • Moldeado y mezcla de la arcilla base.
  • Secado al aire.
  • Recorte y tallado.
  • Cocción y vitrificación del barniz.

Las diferencias se encuentran en lograr la mezcla exacta de la arcilla y del barniz así como en el método de horneado, que se realiza por reducción (con poco oxígeno) y en múltiples ciclos de calentamiento y enfriamiento.

El dominio de la temperatura exacta de los hornos tradicionales mediante la observación del color del fuego, junto con el control de los tiempos, las cantidades y las medidas empleadas en cada paso era un verdadero arte que se transmitía de padres a hijos y que sólo recientemente, tras mucha investigación se ha conseguido recrear.

Variedades

Hay dos variantes de celadón, el Geyao o hermano mayor, característico por sus grietas irregulares y el Diyao o hermano menor, de acabado suave.

celadon geyao y diyao

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Hay una leyenda sobre el origen de estas variedades que cuenta que había dos hermanos artesanos y que las cerámicas del mayor, Geyao, siempre eran mejores que las de su hermano menor.

Un día por envidia, Diyao, el menor, mezcló cenizas de carbón en la arcilla de su hermano arruinando sus piezas, que aparecieron recubiertas de grietas negras entrelazadas. Lo que no se esperaba, es que la belleza de estas formas caprichosas entusiasmó, incluso más, a los compradores que ofrecieron altos precios por los nuevos celadones de Geyao.

Actualidad del celadón

En 1950 gracias a los esfuerzos de un grupo de artesanos coreanos se pudo redescubrir la técnica exacta del celadón goryeo de Corea, lo que pronto fue emulado en China con el celadón Longquan.

Hoy día, las mejoras tecnológicas han permitido superar, la calidad de las mejores piezas antiguas y como reconocimiento a la singularidad y calidad de este arte tradicional, la UNESCO, en 2009  incluyó la técnica de producción del celadón Longquan en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

juego de te de celadon

El resultado de este arte es una cerámica única, con un hermoso esmalte de aspecto untuoso que se ha definido como cambiante, tan opaco como transparente y tan mate como brillante, con la capacidad de realzar o atenuar las formas y detalles según la voluntad del alfarero.

El celadón moderno, ocupa un lugar privilegiado en colecciones privadas, exposiciones y museos. Es uno de los materiales preferidos en la sofisticada ceremonia del té japonés y se cuenta entre los artículos de lujo y regalos de estado.

No obstante, gracias a la aparición de nuevos talleres cerámicos privados en China cada vez es más fácil adquirir un producto que durante mucho tiempo sólo pudieron adquirir magnates y reyes.

Una curiosidad

Para finalizar con una curiosidad anecdótica. ¿Sabías que existen ciertas codornices que ponen huevos de color celadón? Se las conoce como codornices celadón, y son una rareza equivalente a los tigres o los elefantes blancos.

Sus huevos son cotizadísimos por aficionados y coleccionistas y existe todo un negocio de criadores y granjas que se ocupan de su reproducción, nada fácil por cierto, porque no todos los polluelos que nacen de huevos de este tipo pondrán huevos de color celadón.

Hasta la próxima!

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