Corea, El origen del abanico

Existen abanicos desde la más remota antigüedad, aunque al principio fueron objetos de lujo reservados para el uso de faraones, emperadores y reyes de todas las civilizaciones antiguas. Aquellos abanicos tenían un largo mango en el que se colocaban hojas o plumas en el extremo y eran manejados por sirvientes que se encargaban de proporcionar sombra y aire a sus señores.

Sin embargo, el abanico de mano plegable que conocemos hoy en día es un invento muy posterior, que tiene su origen en Corea, allá por el siglo X durante la Dinastía Goryeo.

 

abanico coreano

La leyenda

Cuenta la leyenda que un monje budista que vivió en la Corea del siglo X estaba enamorado de una mujer, un amor imposible debido a sus votos monacales. Sus sentimientos no le permitían progresar en su búsqueda hacia la iluminación y finalmente decidió construir un abanico con la forma de la mujer que amaba.

Con tiras de bambú cuidadosamente cortadas hizo unas varillas que cubrió con papel de Moral sobre el que escribió un poema. Lo hizo de tal modo, que cada vez que cerraba el abanico se podía ver la figura de su amada adornada con un alfiler de pelo (el pequeño clavo que sujeta las varillas) y cuando lo abría, le recordaba al elegante vuelo de su falda. Por último, en las varillas talló un murciélago y un crisantemo, como símbolos del encuentro nocturno de unos amantes y la fidelidad de una mujer.

La historia

Creamos o no esta romántica historia, lo cierto es que los primeros abanicos plegables proceden de ese período y de ese lugar. Se dice que la ciudad de Jeonju en la actual provincia de Jeolla del norte es la cuna de la artesanía del abanico.

De Corea, pasaron a China con la dinastía Ming y a Japón en el período Tokugawa, donde alcanzaron gran fama y evolucionaron de muchas formas. De China y Japón, ya en el siglo XVI, fueron llevados a Europa por los portugueses que los introdujeron en España.

 

abanico hapjukseon

 

Volviendo a Corea, su lugar de origen y durante la dinastía Joseon (1392-1897), los abanicos llegaron a ser tan populares, que el rey, para asegurar el suministro para la corte durante el verano, ordenó a sus funcionarios cobrar un tributo de bambú, ya que para hacer un solo abanico se necesitaban varios tallos. Lo que obligaba a las gentes de varias provincias a cortar bambú durante todo el otoño. Luego, en verano, el gobernador de Jeolla, enviaba al rey los abanicos fabricados durante el frío invierno y la primavera.

Se dice que en aquel tiempo, tanto en invierno como en verano, todo el mundo llevaba un abanico,  hombres y mujeres por igual. Los nobles utilizaban abanicos de un gran número de varillas como símbolo de distinción y clase social, mientras que los plebeyos usaban abanicos más sencillos solamente para refrescarse.

Cuando llegaba el primer día del verano, se celebraba la festividad del Dano, en la que surgió la costumbre de intercambiar abanicos como regalos cargados de mensaje y simbolismo.

En la actualidad, aunque de poco uso práctico, siguen siendo muy demandados como elementos decorativos y se mantienen como un emblema del arte coreano, siendo uno de los souvenirs típicos que se pueden encontrar en el turístico barrio de Insadong de Seúl.

 

abanicos coreanos

Características

El auténtico abanico coreano fue desde siempre muy valorado en todo el mundo por su elegancia, calidad y durabilidad.

Consta de un número variable de varillas de bambú sobre las que se pega un papel que normalmente se adorna con poemas escritos con delicadas caligrafías o pinturas de paisajes y plantas.

Los hay de todos los colores, pero antiguamente se regían por ciertos códigos, así por ejemplo, el azul era para los novios y el rojo para las novias, mientras que el blanco se usaba en los funerales o como símbolo de luto y los niños los tenían multicolores.

Los motivos florales más característicos son aquellos de las conocidas como cuatro plantas bellas, Plantas que son veneradas en la tradición coreana porque manifiestan las virtudes a las que los hombres deben aspirar:

  • El cerezo que florece al principio de la primavera.
  • La orquídea que nace en lo profundo de los valles montañosos y refresca con su delicada fragancia.
  • El crisantemo que florece al final del otoño resistiendo las fuertes heladas.
  • Y el bambú que se mantiene verde durante todo el año.

Además, las varillas se tallan con minuciosos detalles y en su extremo, donde estas se unen mediante un pequeño clavo o alfiler, se suelen situar  colgantes que pueden llegar a ser de materiales tan valiosos como el jade, el ámbar y el oro o tan extravagantes como bolsas de té y brújulas feng-shui.

 

abanico coreano

 

Estas varillas se hacen de tal modo que al plegar el abanico, deben recordar a la silueta de una mujer, donde la cabeza se encuentra en el extremo de la unión de las varillas.

El conjunto se funde en una perfecta armonía de líneas delicadas y formas únicas difíciles de encontrar en cualquier otro abanico del mundo.

Fabricación

Los artesanos que elaboran abanicos  son muy admirados en Corea, donde es una profesión que poco a poco está volviendo a resurgir debido, entre otras cosas, al apoyo institucional que recibe. Estos artesanos son artistas multidisciplinares que hoy en día realizan normalmente  el trabajo que antaño realizaban seis personas.

Para construir un abanico coreano, el artesano primero selecciona tallos de bambú de tres o cuatro años de edad que no deben presentar ninguna imperfección para luego cortarlos en varillas del ancho y grosor adecuados. Posteriormente estas varillas se tratan mediante un proceso complejo antes de ser talladas con figuras y formas.

 

abanicos coreanos

 

El papel se pega a las varillas mediante un “pegamento de pescado” un pegamento tradicional que se hace a partir de las corvinas.

Por último, y no por ello menos importante, está el papel. El papel que se emplea, es el Hanji, el papel tradicional coreano hecho a partir de la corteza de una variedad del árbol de las moras, el Moral del Papel. Este papel es extremadamente resistente y perdurable, de hecho existen manuscritos y abanicos de hace más de 1000 años que se conservan mejor que la mayoría de manuscritos u objetos hechos con otros papeles, papiros o pergaminos de la misma época.

 

abanicos coreanos

 

A menudo también se emplea una laca amarilla propia de Corea muy similar al urushi japonés para cubrir el papel, mejorando su aspecto y otorgándole más durabilidad todavía si cabe.

En definitiva, el proceso de fabricación de un abanico requiere entre 140 y 150 pasos manuales que llevan hasta cien días en completarse, lo que da origen a la famosa frase de que “un abanico no puede dar aire fresco si no se ha empapado primero con el sudor del artista”.

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