El Camino del Té, una experiencia Zen

Vivimos en un mundo apresurado y competitivo donde cada vez más gente encuentra en disciplinas y tradiciones orientales milenarias un modo de evadirse y reencontrarse consigo mismo, de lograr una vida más plena.

Sin embargo no todos tenemos las mismas aptitudes para sumergirnos en la meditación o las mismas posibilidades de acceder a una clase de Yoga o de TaiChí. Quizás por eso, hoy, la ceremonia del té japonesa (en una versión más simplificada) está ganando adeptos, hay quienes incluso la llaman la nueva meditación.

Otra forma de meditar

La auténtica ceremonia del té japonesa (Cha-no-yu) es un ritual largo y repleto de normas en las que se detallan minuciosamente todos los aspectos de un encuentro entre personas que acuden a tomar el té a casa de un anfitrión.

Encontrarás muchos sitios donde se enumeran y describen al detalle todas las fases, rituales y utensilios que forman parte de esta ceremonia. Si eso es lo que estás buscando, mejor sáltate esta lectura. Aquí lo que vamos a ver es cómo la ceremonia del té incluso desprovista de gran parte de su parafernalia es otro método para fomentar el autoconocimiento y la introspección tan útil como otras prácticas más conocidas.

ceremonia del té

El té en Japón

Se cree que el origen de la planta de té está en China, desde donde se extendió a otras zonas de Asia, entre ellas la India. Ambas culturas trataron al té como una planta medicinal miles de años antes de que llegase a Japón.

“¡Cuidado!, No confundir este té clásico medicinal con el té yogui del Ayurveda, que es una infusión medicinal de hierbas y especias sin té”.

Para cuando el té llegó a Japón, los chinos ya habían desarrollado su propia ceremonia en torno a su consumo y se habían identificado tanto con él, que era parte de su filosofía de vida; el té representaba el espíritu de la claridad, la lealtad y el respeto.

No fue hasta los siglos XII y XIII que cruzó el mar hasta Japón llevado de la mano de los monjes Zen que fueron quienes inicialmente se interesaron por él, ya que habían aprendido de sus colegas chinos que la planta era un poderoso aliado contra el sueño en las largas sesiones de meditación.

A partir de entonces, la historia del té en Japón quedó ligada para siempre con el Zen, hasta el punto de que se dice que «Zen y té son un mismo sabor»:

“El zen es té y el té es zen.”

Hay una leyenda que se utiliza para ilustrar como el té ha ido de la mano del Zen desde sus orígenes. Trata de Bodhidarma el legendario primer patriarca del Zen:

“Una vez Bodhidarma se quedó dormido mientras meditaba y furioso consigo mismo, se cortó los párpados. Cuando estos cayeron al suelo, dieron origen a la primera planta de té, planta que desde entonces ha proporcionado a los monjes zen claridad mental y protección contra el sueño.”

meditación zen

La meditación Zen se denomina zazen, suele realizarse en la postura del loto y realizando el mudra dhyani.

La ceremonia del té japonesa

El Camino del té: Cha-do (Sha-do)

En aquellos tiempos el Zen se extendía por Japón a la vez que se desarrollaron muchas de las artes y disciplinas únicas de este país, especialmente aquellas cuyo nombre termina en “do” o “dao”, palabra de origen chino que significa “Tao”, el camino o el sendero (de la vida).

Al añadir “do” a su nombre, se expresa que la actividad es una senda interior, una herramienta de autoconocimiento que no se relaciona con el intelecto, sino con la activación de la conciencia.

Así pues, el Aikido (camino de la energía y la armonía), el Bushido (senda del guerrero), el Judo (camino de la flexibilidad), el Kado (arreglos florales o ikebana), el Kendo (el de la espada) o el Shodo (camino del incienso) y por supuesto el Chado (el camino del té), no son sólo artes sino caminos para el apredizaje y la mejora espiritual del ser humano.

La ceremonia: Cha-no-yu

La ceremonia del té en sí misma es sólo una parte del camino del té, en ella se ejecuta un ritual lleno de matices y cargado de simbolismo que, según sus practicantes, se tarda toda una vida en dominar por completo.

Las bases y preceptos de la ceremonia actual adquirieron ya su forma definitiva en el siglo XVI de manos del monje Sen no Ryuku.

cerámica celadón

Las cerámicas celadón, o el urushi siempre se han contado entre las preferidas de los japoneses. Sin embargo en una ceremonia del té pueden ser tan apropiadas como unos sencillos cuencos artesanales cuyas imperfecciones nos recuerden a lo frágil y transitorio de la vida.

Sen No Ryuku

Este monje Zen que vivió en el siglo XVI fue maestro del té de los grandes gobernantes de la época y a él se deben los ritos y la forma actual de la ceremonia del té japonesa.

Y no sólo eso sino que estableció la disposición de la casa del té dando las pautas para el interior y el exterior de la misma, el camino que lleva a ella y los elementos de su interior, mostrando particular interés por la ubicación de un suiseki en su parte noble, el tokonama.

Él introdujo el concepto “Ichi-go Ichi-e”, que se traduce como “sólo por esta vez” o “una sola vez”, que significa que cada reunión alrededor del té es un momento único e irrepetible que no hay que desaprovechar.

Se le atribuyen también algunas de las grandes citas y reflexiones relacionadas con la ceremonia del té.

-“El té no es más que esto: hervir el agua, hacer el té, beberlo adecuadamente. Eso es todo lo que necesitas saber.»

-“Todo eso ya lo sé”, respondió el otro con aire de disgusto.

-“Bueno, si hay alguien que ya sabe esto, estaré muy contento de convertirme en su alumno”, respondió Rikyu.

Inicialmente se desarrollaba en casas de té ajardinadas pero por cuestiones prácticas también se hizo en las propias viviendas. Hoy día, las ceremonias del té se llevan a cabo en lugares públicos, como teterías o casas de té, pero también, como no, en domicilios.

La ceremonia del té hoy

En Japón, todavía se conservan todas las costumbres y nadie organizará una ceremonia sin tener en cuenta todos los detalles. Se situará una caligrafía con algún verso zen, se prepará un arreglo floral único para la reunión y la disposición de la estancia, vestimenta, cerámica y utensilios estarán perfectamente escogidos y se usarán en el momento preciso.

Hay incluso universidades que incluyen en sus programas la enseñanza del rito y el título de maestro de té es respetado y tomado muy en serio.

Sin embargo, con la expansión de esta práctica en Occidente, van apareciendo ceremonias del té como un añadido dentro de un retiro de meditación o como parte de talleres de crecimiento personal. Estas iniciativas han aprovechado la esencia de la práctica para incluirla en sus programas sin ajustarse a la mayor parte de sus normas, sólo centrándose en la carga filosófica del rito.

el camino del té

No es necesario conocer ni realizar una ceremonia del té exactamente para descubrir su esencia, al igual que tampoco hace falta reproducir una casa o una estancia del té, no todos tenemos esa posibilidad. Quédate con las ideas fundamentales y aprovecha tus propios espacios para crear un rincón propicio que te sirva para llevar a cabo tu sesión meditativa con el té.
Fíjate como, en esta estancia, por ejemplo, han combinado elementos naturales que aportan sencillez e imperfección junto con la iluminación tenue de una lámpara de sal y los colores sobrios propios del arte zen.

Fundamentos del Zen

Visto lo visto, resulta imprescindible conocer, por lo menos, los fundamentos del Zen para entender cómo algo tan simple como hervir un té puede convertirse en un instrumento de desarrollo interior.

En pocas palabras podríamos decir que el objetivo del Zen, como el de las demás escuelas budistas, es la iluminación del ser humano, lo que se llama la consecución del Satori, el“despertar” completo del espíritu. La diferencia es que el Zen utiliza otras vías para ello.

El Zen utiliza la intuición y prescinde de las enseñanzas con palabras, promulga que debemos de vivir atentos en cada momento de nuestra vida. Que tenemos que captar en profundidad lo que sucede dentro y fuera de nosotros mismos manteniendo siempre un estado de conciencia activo y receptivo.

“El tao que se expresa con palabras no es el verdadero Tao”.

Tao Te king

Muy similar a lo que hoy se ha dado en llamar mindfulness.

El Zen más que ninguna otra tradición mística oriental, asegura que las palabras nunca podrán expresar la verdad última. La realidad trascendente no puede expresarse, y por ello el Zen se transmite y se practica en formas poco tradicionales como son todas las artes y disciplinas que antes hemos visto.

La práctica en el Zen

Es decir, el Zen enfatiza la experiencia directa, y lo explica muy bien con un viejo proverbio chino:

“Cuando el sabio señala la Luna, el necio se queda mirando el dedo.”

La Luna es la iluminación, el estado de conciencia al que se aspira, mientras que el dedo son las enseñanzas, nos señalan la dirección pero no son la luna, no son una experiencia directa de la verdad.

Es decir, las palabras y los estudios son limitados, siempre serán nada más que el dedo que apunta a la Luna. Sólo indican el camino, muestran las prácticas y los métodos que se deben usar para entrar en contacto con la verdadera experiencia:

La experiencia directa del no-yo, de la mente meditativa, la visión clara de la realidad tal como es.

Para el Zen hay algunas actividades y técnicas que nos llevan allí directamente y el camino del té se encuentra entre las más importantes.

La ceremonia del té como ejercicio Zen

La preparación del té mediante un proceso ritual, proporciona todos los elementos necesarios para alcanzar estas realidades. El servicio de té y su práctica sirven como alternativa a las meditaciones estáticas y silenciosas y nos permiten entrenar la mente mientras estamos en movimiento.

El té es fundamentalmente simple y por eso también es muy zen, sólo es hojas y agua, que requieren dos componentes fundamentales y aparentemente contradictorios: presencia y la menor participación posible del «yo».

Presencia

Cuanto más presente se esté en el proceso de hacerlo, cuanta más intención y conciencia se pongan en las acciones, mejor será el té. El té exige conciencia del aquí y ahora.

Al cultivar la conciencia del momento presente, nos aproximamos a la mente meditativa.

Cuando escuches el chapoteo de las gotas de agua que caen en el cuenco de piedra, sentirás que se lava todo el polvo de tu mente.

Sen no Ryuku

Menos Yo

Por otra parte, cuanto más «tú» esté involucrado en el proceso, más se le quita al té. Todo lo que se necesita para un cuenco perfecto es té y zen, nosotros sólo somos un conducto para permitir que esto suceda.

A medida que reducimos nuestra propia participación en el proceso, administrando nuestra actividad en lugar de controlarla, más responde el té y mejor se vuelve su servicio.

Finalmente, el té está orientado al servicio a los demás, lo que se debe trasladar a nuestra forma de vida, tal y como requiere el Cha-do (el camino del té).

ceremonia del té

La actriz y modelo Baelyn Elspeth es un ejemplo de los nuevos Maestros de ceremonias del té que están impulsando su práctica fuera de la ortodoxia tradicional.  No sólo la requieren por todo el mundo para organizar ceremonias del té sino que ha hecho del Cha-Do un estilo de vida. ¿Te has fijado en su japa-mala de sándalo?

El secreto del té

En cada instante, en el color del té, en su olor, en el sonido del burbujeo del agua hirviendo y en cada sorbo que damos estamos presentes. Percibimos la singularidad de cada sesión donde no hay pasado ni futuro, solo los momentos fugaces que constituyen el presente, estamos más en la tierra.

Y una vez que se termina la ceremonia puedes decirte a ti mismo: «siempre estoy haciendo té» impulsándote a mantenerte activamente presente en todas las acciones, pensamientos y situaciones que te encuentres a lo largo del día.

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