El Suiseki, contemplando piedras

Los jardines secos o zen, japoneses, mediante la adecuada disposición de rocas y arena son capaces de evocar paisajes con montañas y ríos o incluso mares y acantilados, reflejando así la inmensidad de la naturaleza con sólo una pequeña muestra de ella.

Pero existe un arte que lleva esta capacidad de representación de los jardines zen hasta el extremo, capaz de condensar, con un sólo elemento, la expresión de la naturaleza entera, el Suiseki…

¿Qué es el Suiseki?

El Suiseki es el arte de contemplar las piedras, aunque como verás, es mucho más que eso.

contemplación de piedras

Mi agradecimiento a Juantxo Labiano, por la foto de este suiseki de su colección particular llamado «La ósera de la mármolada».

En una primera definición, se puede decir que el Suiseki japonés consiste en la búsqueda de piedras, que por sus formas y aspecto poco comunes, nos recuerden a paisajes u objetos naturales como pueden ser: cordilleras, montañas, colinas con cascadas, animales o incluso figuras humanas.

Estas piedras, una vez encontradas, se limpian, preparan y exponen para su contemplación a solas, sobre soportes fabricados individualmente, o junto con bonsáis (en este caso ya no sería Suiseki, sino Tenseki).

Origen

Sin embargo el Suiseki no es sólo la miniaturización de un paisaje, es un arte que nació en China, (donde se le conoce como Shangshi), hace más de dos mil años con la veneración de ciertas piedras como objetos sagrados y focos de la energía vital del Universo que todo lo impregna.

jardin seco

Según el Taoismo, el ki o Chi, es la fuerza o energía vital del Universo que se encuentra en todos los seres vivos e inanimados, un concepto similar al praná hindú.

Se cree que los antiguos chinos, al igual que en otras culturas, asociaron a esas piedras y rocas especiales, el simbolismo de la longevidad y la eternidad debido a su permanencia e inmutabilidad a lo largo del tiempo. De ahí que algunas de ellas se situasen en recintos sagrados que con el tiempo derivaron en jardines y que, de los jardines, pasasen a los interiores.

Tras legar a Japón, el Suiseki, se transformó gracias a las influencias culturales y religiosas que le añadieron más profundidad a su significado.

Suiseki y Zen, algo más que contemplar piedras.

Por eso, el Suiseki, no es sólo mirar piedras. Para el que conoce estas filosofías y las practica, contemplar un Suiseki puede ser una poderosa herramienta para inducir a la introspección, haciendo de estas piedras un elemento perfecto para un rincón de meditación.

Contemplar un Suiseki ayuda a entrar en contacto con la parte de cada uno de nosotros que normalmente no percibimos, pero que siempre está ahí, la parte de nuestro ser tan perdurable como la piedra. Es también entrar en contacto con la realidad más tangible y, a la vez, intuir que hay mucho más de lo que perciben nuestros sentidos.

Es decir, una correcta interpretación de una exposición de Suiseki puede convertirse, casi,  en una auténtica sesión de meditación Zen.

yugen

Al mirar las montañas de otoño a través de la niebla, el paisaje puede ser borroso pero tener una gran profundidad (…) La vista sin límites creada en la imaginación supera con creces cualquier cosa que uno pueda ver más claramente.

Kamo no Chomei “Notas desde mi cabaña de monje”.

Suiseki como pasatiempo

A parte de todas estas consideraciones filosóficas, en el Suiseki hay mucho de afición, y los seguidores de este arte disfrutan tanto o más buscando, preparando y exponiendo las piedras que contemplando el resultado.

Buscando la piedra

En cualquier caso, tanto si buscas una piedra para ayudarte en tus meditaciones como si es por puro entretenimiento, es conveniente que sepas que las mejores piedras de Suiseki, según los expertos, son las que reúnen las mejores cualidades en cinco factores, que son:

  • La Forma. Debe ser tal, que cuando se mire a la piedra, recuerde algo de la naturaleza, como un paisaje u otra forma natural. Además hay que intentar que vista desde cualquier ángulo, la roca mantenga equilibrio y armonía.
  • El Material. No se tiene que destruir o dañar fácilmente, tiene que ser una piedra dura y densa, y sin embargo, dar sensación de calma. El material ideal también mantendrá un aspecto húmedo mucho después de haber sido regado.
  • El Color. Los tonos oscuros y tenues son los preferidos, con el negro, el gris oscuro y el verde-negro profundo como los más cotizados.
  • La Textura. Aquí hay mucha variedad, pues los expertos en Suiseki identifican varios tipos de texturas ideales a los que les dan nombres propios. Un ejemplo popular sería la textura “itokake”, definida como una textura producida por vetas de cuarzo sobre una superficie de arenisca gris.

suiseki shiwa

La textura de superficie llamada Shiwa, se asemeja a los pliegues profundos y a las laderas de una montaña.

  • La sensación de Antigüedad. Las piedras “nuevas”, carecen de interés en el Suiseki, que precisa de piedras que transmitan sensación de longevidad y tranquilidad. Para ello, se buscan piedras en las que la naturaleza haya dejado impresa una pátina de edad.

Preparando la piedra

Con la búsqueda y selección no termina el trabajo, sino que apenas comienza. Tras escoger la roca, el artista comienza el proceso de envejecimiento de la piedra para incrementar la sensación del paso del tiempo tan propio de la estética japonesa.

Este proceso llamado “yoseki”, puede llevar hasta 10 años por increíble que parezca, y es comparable a los cuidados que recibe un bonsái hasta que se considera que es digno de exponerse.

Aunque hay métodos para acelerar este proceso y reducirlo a meses, no todo el mundo los acepta. La mayoría prefiere seguir el modo tradicional de dejar la roca a la intemperie, sometida al sol y los demás elementos, regándola día tras día hasta que adquiera el lustre deseado.

Exposición

Finalmente, la piedra no se presenta por sí sola, sino que se hace sobre un soporte especialmente preparado para ella, estando permitido el cortarla antes de ello. Este soporte puede ser una tela, un cojín, una bandeja de bronce o cerámica, o lo más común, sobre una base de madera.

Esta base de madera se denomina Daiza, y puede ser tan sencilla como un trozo de madera plano o puede estar decorada con las más complejas tallas. Su misión es acentuar la idea que refleja la piedra, siguiendo con su forma el borde de la piedra.

ejemplo de suiseki

En los casos en los que la piedra se sitúa sobre bandejas mucho más grandes que ella, el espacio sobrante se rellena con arena, como si de un jardín seco en miniatura se tratara. Esta arena se escoge con unas texturas y unos colores neutros muy concretos y diferentes para cada caso, procurando una composición armoniosa.

Para finalizar, los tipos de Suiseki

Después de todo esto, sólo me quedaría decir que los Suisekis se clasifican según su aspecto o aquello a lo que se parecen. Cada tipo recibe su propio nombre en japonés, y algunos serían: Montaña distante, Piscina de agua, Isla, Llanura, Choza o Figura humana por nombrar unas cuantas…

Si quieres saber más acerca del Suiseki, hay asociaciones en muchos países que ofrecen información y realizan exposiciones. Aquí te dejo el enlace a la asociación española:

Hasta otra!

 

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