Lámparas de sal

La sal que quedó atrapada hace millones de años bajo la cordillera del Himalaya, vestigio del lecho de un antiguo mar, se extrae desde los tiempos de Alejandro Magno en minas del este de Pakistán. Esta sal, cuyo color rosado o anaranjado se debe al óxido de hierro y otros minerales que contiene, ha estado empleándose durante todo ese tiempo para consumo como sal de mesa no refinada.

Sin embargo hace ya unos años que comenzó a usarse, en bloques, para hacer lámparas. La razón, y aunque no se puede afirmar rotundamente por falta de evidencias científicas, es que se cree que estas lámparas tienen cierta capacidad de purificación del aire a su alrededor.

De la misma manera, son recomendadas también para atenuar los efectos negativos que puedan tener las radiaciones electromagnéticas, a las que hoy en día, estamos tan expuestos.

Sea todo ello cierto o no, lo que es indiscutible es que su luz cálida y suave propicia estados de calma, ayuda a conciliar el sueño y favorece la práctica de la meditación.


Con Formas

Mi elección: Lámpara esférica. El efecto que producen estas lámparas es espectacular. De día como elemento decorativo no hay otra igual. De noche, cuando la enciendes parece un planeta o una débil estrella brillando con energía interior. Escoge bien su ubicación y la querrás tener encendida siempre.


En Bloque


Si quieres saber más sobre las lámparas de sal del Himalaya, sus orígenes, curiosidades y datos prácticos, en el blog tienes los siguientes artículos:

Mitos y verdades sobre las lámparas de sal del Himalaya
11 Preguntas frecuentes sobre las lámparas de sal

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