Lo que el karma esconde

Si tuvieras que resumir en una frase el significado de la palabra karma, ¿cómo lo harías?: “Justicia cósmica”, “Ley de la causa y efecto”, “El que la hace la paga”, seguramente algo muy parecido a esto, ¿verdad?

No estarías muy desencaminado, pero también hay que decir, que en Occidente hemos transformado y simplificado el concepto de karma, mezclándolo con nuestras propias tradiciones religiosas y adaptándolo a nuestras necesidades consumistas y modo de pensar cartesiano.

Sin embargo, el concepto original de karma no es tan sencillo, tiene matices, leyes y excepciones y constituye uno de los pilares fundamentales de religiones tan importantes como el budismo, cuya doctrina busca la liberación total del karma. Sigue leyendo y descubre los pormenores del karma en Oriente.

 

Definición de karma

Si buscamos en el diccionario de la RAE el significado de karma, nos encontramos con que aparecen dos acepciones:

1- En algunas religiones de la India, energía derivada de los actos de un individuo durante su vida, que condiciona cada una de sus sucesivas reencarnaciones, hasta que alcanza la perfección.

2- En algunas creencias, fuerza espiritual.

Lo primero que se puede decir acerca de esta escueta definición del diccionario es que, efectivamente, el karma es un concepto que se origina en la India hace mucho tiempo en el seno del hinduismo, de dónde lo heredaron muchas otras religiones como el budismo, el jainismo o creencias más modernas como el ayyavazhi o el espiritismo.

Sin embargo, la perspectiva que tienen estas religiones y creencias sobre el asunto es radicalmente diferente.

Lo segundo, es que esta definición se encuentra más cerca del karma budista que del karma hinduista, pero aun así, contiene palabras claves para entender un poco mejor lo que significa esta “filosofía”: energía, fuerza y reencarnaciones.

Causa y efecto

De esta manera, aunque, por ejemplo, el karma hindú sea diferente al budista o espiritista, hay algunos aspectos comunes en todas las versiones, que son: la causalidad y el renacimiento o reencarnación.

Ahora bien, ¿a que llamamos causalidad?, pues a lo opuesto a la casualidad.

En la casualidad, los eventos suceden porque sí, sólo existe el azar, no hay otra razón. Por el contrario, en la causalidad, todo efecto sucede porque algo lo ha provocado y todo lo que se hace provoca un efecto. Es decir, toda acción provoca una reacción, la causalidad, por tanto, se puede identificar como la ley de causa y efecto.

 
karma y la ley de acción reacción
 

De ahí, que el significado de la palabra karma en sánscrito sea “acción”. En esto coinciden todas las interpretaciones del karma, las acciones provocan reacciones. Todos los efectos, buenos y malos, se producen por causas, no son aleatorios, no son casualidad. El universo se rige por el karma, no por el azar y el resultado del karma es la ley de causa y efecto.

¿Ley o Fuerza?

Hasta ahora hemos visto como se manifiesta el karma, es decir, como lo percibimos: como una relación causa y efecto. Sin embargo, a la hora de definir qué es el karma, no todos se ponen de acuerdo.

Para el hinduismo, el karma es una ley que una divinidad llamada Iamarash se encarga de hacer cumplir. Él juzga las almas de los difuntos y les aplica la ley del karma, de modo que por cada acción que han realizado, les condena a sufrir una consecuencia en su siguiente reencarnación, para bien o para mal, recompensa o castiga. El karma hindú es más similar al concepto de retribución del judaísmo o cristianismo.

Sin embargo, el karma budista es una fuerza o energía, que simplemente está ahí, no necesita de ningún dios, es una magnitud del Universo que es intemporal (eterna), impersonal (no la guía nadie), imparcial, inviolable e irrevocable. Con todo y con eso, sorprendentemente, para los budistas, el karma puede ser modificado en sus efectos o mejor dicho, desviable en sus resultados.

Por otro lado, esta energía no surge de la nada, sino que la origina cada individuo con sus actos. El karma nunca para de crecer pues los individuos constantemente generan karma.

Se experimenta en sucesivos renacimientos

A pesar de esta diferencia tan fundamental, ambas visiones del karma tienen otra cosa en común; los efectos del karma casi nunca son inmediatos, se sufren a lo largo de incontables reencarnaciones y es imposible determinar, para los seres no iluminados, que acción es la causante de cada efecto que se vive.

Si los efectos del karma fuesen siempre inmediatos, el karma se volvería evidente y el ser humano no sería tan libre de tomar sus propias decisiones.

“Si quieres conocer tu vida pasada, contempla tu estado presente; si quieres conocer tu vida futura, contempla tus acciones presentes”
Gurú Rimpoché s. VII a.C.

De aquí se deduce algo fundamental para entender el karma, el único responsable de las cosas que te suceden, eres tú mismo. Son las consecuencias de tus acciones, ya sea en esta vida o en una anterior.

Por último y lo más importante de todo, las religiones que creen en el karma sostienen que el ser humano tiene como objetivo final alcanzar una existencia libre de los condicionamientos del karma. Un estado de conciencia superior al que se llega en el momento de la iluminación y que le libera de los cuatro sufrimientos: nacimiento, enfermedad, vejez y muerte.

Es decir, el karma es eterno excepto para el hombre, que finalmente escapará a sus efectos cuando ya no lo necesite para continuar con su evolución espiritual.

 
la existencia esta sujeta a las leyes del karma

El karma es la explicación que encontraron las antiguas religiones de la India para entender por qué, si se supone que Dios es justo, a veces a las personas buenas les suceden cosas malas y a las personas malas les suceden cosas buenas. Estarían pagando por acciones que no recuerdan, porque las cometieron en vidas pasadas.

¿Cómo se genera karma?

Hasta aquí te he hablado acerca del concepto y definición de karma, pero todavía me queda contarte cómo se genera y bajo que reglas funciona. Como verás, son muchas y muy concretas.

Más arriba ya decía que el karma se manifiesta como los efectos provocados por nuestras acciones, ahora bien, para los budistas, más importante que las acciones son las intenciones. En un texto sagrado queda recogido que Buda dijo:

“Es voluntad lo que yo llamo karma; por haber querido, uno actúa por cuerpo, palabra y mente».
Atribuido a Buda y recogido en el Anguttara Nikaya 3:415

El karma se genera, cuando hay intención y poco importa el resultado de esa intención. Así, una buena intención que lleva a tomar una acción de palabra u obra no va nunca a generar un mal karma aunque el resultado de esa acción haya sido malo. Lo que cuenta es que la voluntad era hacer el bien y eso generará buen karma. A la inversa, las malas intenciones siempre generarán mal karma.

En el caso de que se tengan intenciones, pero estas no se materialicen en actos, se tendrá un karma incompleto, más débil que el que se habría generado en el caso de llevarse a cabo la acción. Un ejemplo sería alguien que pretendiese robar, pero finalmente no lo hiciera porque no encontró el momento adecuado.

Características del karma

Maduración del karma

Una vez originado el karma, su desencadenamiento o maduración depende de muchos factores y, a menudo, muchas acciones pueden combinarse entre sí para generar un mismo resultado. Recordemos, que el símbolo por excelencia del karma es el nudo infinito, que mediante su forma nos recuerda que todos los hechos se encuentran entrelazados entre sí.

El desencadenamiento del karma generado puede ocurrir en la vida presente o en alguna por venir. Mientras tanto, es como una semilla que se ha plantado y está madurando, y cuando llega el momento, da su fruto.

Y en este punto aparece uno de los conceptos más curiosos acerca del karma, y es que durante esta maduración, según lamas y gurús, se puede actuar para reducir o incluso suprimir este karma que se está incubando, y eliminar así parcial o totalmente las consecuencias negativas de nuestras acciones.

Para lograr esto, hay que purificar el karma mediante los llamados poderes o fuerzas oponentes al karma.

Las fuerzas de oposición al karma

Son acciones que se deben realizar con la intención de compensar o reducir el daño que se haya provocado con nuestras acciones. Serían las siguientes:

  • Reconocimiento del daño que se ha provocado. Mediante este acto, se reflexiona acerca de lo sucedido y se llega a la conclusión de que ha sido un error. Esto, le quitará peso a lo sucedido.
  • Arrepentimiento y propósito de no volver a repetir.
  • Restaurar, en la medida de lo posible, el daño causado. A esta fuerza, se la denomina “poder del refugio”.
  • Realizar acciones virtuosas que generen buen karma, rezo de mantras, ofrendas o acciones altruistas. Este karma positivo contribuiría a contrarrestar al karma negativo que hemos acumulado. A esta fuerza, se la denomina “poder de los antídotos”.

Uno, por sí mismo es capaz de aplicar la mayor parte de estas medidas para purificar su karma, aunque según los maestros budistas, siempre es mejor con la ayuda de un guía, en especial para aplicar el poder de los antídotos; pues sólo los iniciados dominan los rituales y ofrendas que pueden ser necesarios en cada caso.

 
rueda de oración tibetana

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Para los budistas tibetanos, hacer girar ruedas de oración, dejar ondear al viento banderitas con mantras o pintarlos sobre piedras, son actos piadosos que contribuyen a acumular buen karma.

Leyes del karma

Además de todo esto, hay quienes han desarrollado una serie de leyes para explicar el funcionamiento del karma. Estas leyes varían según las fuentes, y yo no te podría decir si todas son válidas o hay algunas más ciertas que otras.

Eso no es lo importante, pues en realidad son sólo un artificio didáctico. Algunas de ellas son:

  • Ley esencial: tal haces, tal recibes.
  • Ley de la generación o creación: El ser humano es parte del universo y sus acciones generan consecuencias en él.
  • Ley de la humildad: la humildad beneficia al karma.
  • Ley de la responsabilidad: sólo nosotros somos responsables de lo que nos sucede, es consecuencia de nuestras propias acciones.
  • Ley de conexión: todo está interconectado, cualquier cosa que se haga, por pequeña que sea, tiene una repercusión sobre los demás.
  • Ley de la generosidad: recibes lo que das. Para que no te falte de nada, primero tendrás que ser generoso.
  • Ley de la paciencia: hay que saber esperar a que llegue la recompensa, dedícate a las labores del presente que los frutos de tus buenas acciones ya llegarán.
 
Flores de loto, iluminación y fin del karma

Alcanzar la iluminación es la única manera de librarse de una existencia condicionada por el karma.

Conclusiones

El karma no es un concepto tan simple como parece a primera vista y desde luego que no sirve para explicar que lo que hoy te sucede es consecuencia de lo que hiciste ayer mismo.

Ahora ya lo sabes, el karma implica reencarnación y asumir el hecho de que las enfermedades, los accidentes y otras desgracias personales, son consecuencia de los malos actos en vidas anteriores.

¿Después de todo esto, crees en el karma?

 

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4 pensamientos sobre “Lo que el karma esconde”

  1. Hola Amaya, muy interesante y necesario tener verdadera conciencia de esto. Yo creo en el karma por posicionamiento de principios pero reconozco que apenas conocía qué es, cómo reconducirse frente a las intenciones y las acciones, sus leyes, etc, Lo que sí, he aprendido mucho con tu post. Y algo muy importante, no se trata de un método dogmático, no se deben hacer las cosas por oportunismo porque como muy bien explicas, eso sería determintal, poder del refugio, poder de los antídotos. Muchísimas gracias por este post

    1. Hola Marisa, gracias a ti por compartir aquí lo que piensas. Me alegro de que te haya resultado útil el artículo, esa es la idea, dar una visión más completa de lo que realmente significa el karma. Un saludo.

  2. Me ha encantado tu post. Con respecto al karma… recuerdo que ya de pequeña pensaba que si me portaba «bien» por miedo a un castigo y no porque saliera así de mi corazón… eso no era realmente portarse «bien». Pensaba que tenía que portarme bien no por miedo, sino por amor. Cuando mi hermano murió, tenía yo 33 años. Abandoné toda creencia y se puede decir que me enfadé con Dios. Y aún así… llegué a la misma conclusión, que el único sentido en la vida es amar. Y que conste, para mí amar es un acto egoísta… hasta se lo dije a mi madre, también cuando era pequeña. Ella me había preguntado por qué perdonaba tan fácil y yo le había respondido: «Por egoísmo… si perdono me siento bien… y, además, igual yo hago algo que me gustaría que me perdonaran así que doy lo que quiero para mí».
    No sé por qué me han venido estos recuerdos a la cabeza… será cosa del karma…
    Un saludo!!

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