Lapislázuli, tipos e imitaciones

Si hay una piedra que me gusta, esa es el lapislázuli. De color azul profundo, salpicada de motas doradas y con ligeras vetas blanquecinas, es una piedra que asemeja un cielo estrellado de cautivadora belleza. Se puede hablar mucho del lapislázuli, de su uso desde la antigüedad, de famosas piezas de arte que lo contienen, de las propiedades y el simbolismo que se le atribuyen…

Pero, hoy, sólo quiero dedicarle una entrada que te pueda servir de guía para identificar, al menos, si una pieza de Lapislázuli es de mayor o menor calidad según los estándares más aceptados.

Está claro que el valor de una pieza de artesanía depende no sólo de la calidad de la materia prima o de cómo está trabajada sino que la belleza del motivo y otras consideraciones subjetivas también intervienen. Así que dejando de lado todas esas cuestiones, mejor me centro en la piedra en sí misma y como nos la podemos encontrar, veamos.

 

Piedras de lapislázuli

Lapislázuli afgano en bruto y Detalle de Lapislázuli pulido

¿Cuál es el origen de la piedra?

Primero conviene saber la procedencia del Lapislázuli, es decir, el país de la mina de la que se extrajo, así ya podrás descartar algunas imitaciones y hacerte una idea de la calidad que puedes esperar de la piedra. Antiguamente sólo se conocía una fuente de lapislázuli, las montañas del Hindu Kush de Afganistán, todo el Lapislázuli de la antigüedad en Europa y Asia provenía de allí.

Desde principios del siglo XX se extrae lapislázuli también en yacimientos de los Andes Chilenos. Según parece, civilizaciones precolombinas ya lo conocían en América del sur. Aunque hay otros lugares en el mundo donde se puede encontrar algo de lapislázuli, su calidad o producción es muchísimo menor que en estos dos países.

Como te puedes imaginar, casi todo el lapislázuli que viene de China o Pakistán es, por tanto, afgano y hay que decir que el lapislázuli afgano es de mucha mejor calidad que el chileno. Así que ¡cuidado!, porque si oyes hablar de lapislázuli alemán, suizo o canadiense, debes saber que no se trata realmente de lapislázuli, sino del nombre que se le da a otras piedras que son teñidas (el alemán y el suizo) para parecerlo. En el caso del canadiense aunque no es una piedra teñida, sigue sin ser lapislázuli verdadero, pues sólo tiene dos de los tres componentes del lapislázuli auténtico.

 

sodalita y lapislazuli

Ver en Amazon

Te recomiendo:
En la imagen puedes ver la diferencia entre una sodalita y un lapislázuli afgano auténtico (cuyo enlace te dejo como afiliada de Amazon). He seleccionado esta pieza y te la recomiendo, por dos razones: Por su calidad (AAA, es decir la máxima posible) y porque es única.
El lapislázuli, se utiliza para dar forma a muchos adornos y complementos decorativos: colgantes, collares, figuritas, etc… pero cuando hay una pieza de calidad excepcional, como esta, se la suele “indultar” de ser tallada, para sencillamente ser pulida y poder disfrutarla en su estado original.
Este es un gran ejemplo. De hecho, sólo hay una disponible, y al ser una pieza única, te aseguras de que nadie más va a tener una igual.
Por ponerla un pero, sólo decir que la envían desde Estados Unidos, con lo que el envío se puede demorar entre dos semanas y un mes.

Tres minerales la componen

La composición, como no, es lo más importante del lapislázuli, pues son los diferentes minerales que lo componen y sus proporciones lo que determina su belleza y autenticidad. En concreto, el lapislázuli se compone de tres minerales principalmente; la lazurita que es la base y la responsable del color azul, la calcita que le proporciona vetas blanquecinas y la pirita, presente en forma de moteado.

 

lapislázuli huevo

Lapislázuli desbastado

 

El lapislázuli más apreciado tiene una lazurita de azul oscuro e intenso, mucho más profundo que la turquesa. Las tonalidades de lazurita más claras son mucho más comunes. Solo en el Lapislázuli de Afganistán puede darse esta tonalidad tan especial.

La mayoría de los coleccionistas están de acuerdo que cuanta menos calcita mejor, por eso antes te dije que el Lapislázuli afgano se consideraba superior, ya que el chileno, por lo general, tiene grandes cantidades de calcita.

Otro aspecto importante en la calidad de la pieza es la distribución irregular de la pirita. En la piedra natural, a diferencia de las sintéticas, los plásticos de imitación y las piedras teñidas, la pirita se distribuye en un punteado de motas irregulares que hacen a cada fragmento de piedra totalmente diferente. Es esta distribución de la pirita en la piedra lo que hizo a los egipcios, los sumerios y demás civilizaciones clásicas ver en el lapislázuli una representación de los cielos plagados de estrellas. Por el contrario, el llamado lapislázuli canadiense, no tiene pirita.

Imitaciones, teñidos y reconstrucciones

Como piedra semipreciosa que es, las imitaciones y falsificaciones son muy comunes. Una imitación no tiene nada de malo en sí misma, siempre y cuando se diga claramente. Por si acaso, y porque todos nos conocemos, conviene saber cuándo algo puede ser imitación, ¿no crees?.

La imitación más evidente es el plástico, y aunque es muy difícil lograr la complejidad de un lapislázuli, hoy en día hay alguno muy logrado. ¿Cómo puedes saber si una piedra en realidad es plástico?, principalmente por dos cosas, el plástico suele pesar bastante menos y sobre todo, no aguanta el calor. Prueba a acercar un mechero al plástico y… ya sabemos lo que le pasa, ¿no?, sin embargo el lapislázuli es especialmente inmune al fuego. Además la piedra suele estar más fría al tacto.

Hay también minerales que se tiñen para parecerse al lapislázuli y otras veces se tiñe el propio mineral auténtico para darle un color más oscuro (en Taiwán son expertos en esto). Esto último es difícil de detectar sin instrumentos especializados, pero cuando se tiñen otros minerales, éstos no suelen tener pirita.

Hoy en día se puede fabricar lapislázuli sintético en laboratorio, pero sigue siendo muy diferente del real, como en otras imitaciones, el lograr la distribución irregular de pirita y calcita que la propia naturaleza pone en la piedra es algo que no se puede conseguir fácilmente. También es difícil que estas piedras sintéticas tengan el auténtico color del Lapislázuli.

 

Lapislázuli de laboratorio

Lapislázuli sintético

 

Algo muy común que te puedes encontrar son las reconstrucciones. A partir de limaduras y restos del trabajo en piedras originales, se hacen moldeados que después se unen mediante resinas. El resultado final, para el que está familiarizado, es algo evidente si no, no tanto. Aquí el secreto está en fijarse que la cantidad de calcita suele ser mayor y que está distribuida de manera muy irregular.

 

lapislázuli limaduras

Limaduras de lapislázuli

 

Como siempre, lo mejor, comprar a vendedores de confianza.

Como puedes ver, hay muchas maneras de las que nos pueden dar gato por liebre. Lo normal es que quien te vende sea honesto y te diga si la piedra que quieres adquirir es imitación o no, pero a veces, si el vendedor es un particular o un establecimiento no especializado, puede que ni él mismo lo sepa.

Por eso, mi recomendación es que si tienes dudas y quieres asegurarte de adquirir una pieza genuina, lo mejor es que acudas a un comercio especializado que te pueda dar garantías. Otro día veremos algo más sobre esta piedra semipreciosa, y como siempre, tus aportaciones a estas líneas son bienvenidas. Ya sabes, si te ha gustado, comparte.

Visita la sección: Piedras decorativas si quieres ver piezas de lapislázuli en venta.

 

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2 pensamientos sobre “Lapislázuli, tipos e imitaciones”

  1. Junto con el jade es una de mis piedras favoritas. Gracias a esta entrada en tu blog me has acercado a su procedencia y calidad, ya que siempre había oído hablar del chileno.

  2. Te agradezco mucho tu comentario. Es normal, la mayor parte del que se vende procede de Chile, sin embargo, si encuentras uno afgano ya verás como se nota la diferencia. Saludos! 🙂

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