Todo sobre los siddhis, los míticos superpoderes del yoga.

Todo practicante de yoga que haya profundizado en los aspectos espirituales del mismo ha oído hablar de los siddhis alguna vez. Despreciados, ignorados o desconocidos por la mayoría, los llamados logros o perfecciones del yoga son las habilidades extraordinarias que según los textos clásicos se desarrollan a través de su práctica intensa.

Comienzan a manifestarse como un aumento progresivo de la intuición y más adelante como esas premoniciones que a veces nos sobrevienen, tales como anticipar una llamada de teléfono o sentir un peligro inminente antes de que se produzca un accidente.

Si practicas yoga o meditas a menudo y han comenzado a sucederte este tipo de cosas, puede que te encuentres en la antesala de lograr unos poderes mucho mayores y fuera de lo común, al menos según Patanjali o Yogananda…

Los siddhis no se alcanzan con gimnasia.

Ahora bien, antes de que profundicemos en el tema, conviene saber que la senda para desarrollar estas capacidades sobrehumanas o mejor dicho “supernomales”, requiere algo más que la práctica del yoga “gimnástico”. Ese que llena instagram de perfiles con fotos realizando posturas imposibles al amanecer en paisajes idílicos.

La mayor parte de las poses de yoga (asanas) tienen un origen más bien moderno, producto de la influencia desde finales del siglo XIX, de la gimnasia sueca y la calistenia militar del ejército británico de la India sobre los aspectos físicos del yoga clásico hindú o Hatha Yoga.

Este yoga ordinario es el más difundido en el mundo entero, incluida la India, y se orienta exclusivamente a la mejora de la calidad de vida del individuo a través de la salud corporal y mental mediante el ejercicio físico y la meditación, dejando de lado otros componentes del yoga tradicional.

Samadhi, el auténtico objetivo del yoga

Sin embargo, cuando se sigue el camino del yoga descrito en los textos hindúes antiguos, más espiritual y contemplativo, se persigue otro objetivo: el logro del Samadhi, una experiencia mística en la que se transcienden las limitaciones del cuerpo y se alcanza la unión de la conciencia con el Todo, con Dios. Un estado equivalente al Satori del Zen o a la iluminación del budismo.

Se supone que es a lo largo de este camino cuando van apareciendo progresivamente los siddhis, que según los gurús deben ser tomados sólo como una prueba o confirmación de que se está evolucionando espiritualmente en el sentido correcto.

Así, la culminación del Samadhi daría acceso a todos los siddhis posibles casi como un efecto secundario del logro de una mente transcendida.

¿Cuáles son estos poderes?

A la hora de enumerar estas legendarias capacidades, no hay un criterio fijo ya que los textos antiguos rara vez son muy concisos al respecto y se encuentra muy difuminado el límite entre capacidades inusuales, virtudes o poderes sobrenaturales.

Los Yoga sutras de Patanjali

Por otro lado, mientras que en algunos textos se distingue entre siddhis mayores o primarios y siddhis menores o secundarios, en otros como en los Yoga sutras de Patanjali, no se hace diferenciación.

yoga sutras

Los Yoga sutras de Patanjali se escribieron hace alrededor de dos mil años y son el primer escrito de la tradición yóguica, que hasta entonces y desde no se sabe cuando, había sido una tradición oral. En ellos, el sabio Patanjali, escribe frases breves que recopilan toda la filosofía y doctrina del yoga de forma muy condensada, explicando el óctuple sendero o Ashtanga Yoga.

Este último texto es el más antiguo conocido que hace mención explícita a los siddhis. Está compuesto por un conjunto de 195 aforismos (sutras) divididos en cuatro libros, de los cuales, el tercero está dedicado por entero a explicar cómo lograr unas 25 de estas facultades (el número no está claro pues los sutras son un tanto ambiguos), entre ellas:

  1. Conocimiento del significado de los sonidos producidos por todos los seres. Una forma de clarividencia o telepatía que se extiende más allá de las mentes humanas e incluye animales, insectos y otras especies.
  2. Conocimiento de nacimientos anteriores y surgimiento de nacimientos futuros.
  3. Conocimiento de las mentes. Hoy día se le llama telepatía.
  4. Desaparición del cuerpo de la vista. Es decir, invisibilidad.
  5. Conocimiento previo del nacimiento, daño o muerte. Premoniciones.
  6. Amor: bondad en todos. Puede interpretarse en el sentido de que cuando uno está imbuido de alegría, ese estado puede inducir sentimientos similares en otros.
  7. Fuerza extraordinaria. No deja claro si física, mental, espiritual o todas a la vez.
  8. Conocimiento a distancia. Implicaría clarividencia y conocimiento de cosas ocultas.
  9. Conocimiento del universo exterior.
  10. Conocimiento del universo interior.
  11. Conocimiento de la composición y coordinación de las energías corporales.
  12. Liberación del hambre y la sed.
  13. Estabilidad, equilibrio o salud excepcionales. El conocimiento supremo de la mente y el cuerpo que permite la autocuración
  14. Visión de seres superiores, conocimiento de todo lo que es cognoscible, conocimiento de los orígenes de todas las cosas, conocimiento del verdadero Yo. Sería clarividencia a voluntad.siddhis
  15. Influir en otros. La capacidad de transmitir energía espiritual a otros a través de la mirada o la presencia. Este fenómeno se conoce científicamente como «interacciones mentales distantes con sistemas vivos». Puede interpretarse como una especie de efecto causado por el estado mental enrarecido que encarna el yogui, que actúa como un faro que influye en todos los que se encuentran a su alrededor.
  16. Levitación.
  17. Resplandor ardiente. Esto ha sido interpretado de varias maneras: Literalmente como la capacidad de resplandecer. Como posesión de un carisma excepcional. Como una capacidad digestiva que permitiría ingerir grandes cantidades de alimentos o soportar sustancias tóxicas sin daño, o como un control extraordinario de las energías corporales.
  18. Clariaudiencia. Este siddhi le permite a uno escuchar las “conversaciones de los iluminados, las conversaciones mentales de los demás, la música celestial, y recibir mensajes tanto despiertos como dormidos, como si fueran hablados o susurrados ya sea que existan o no a través de ondas sonoras como tales.
  19. Libertad de la conciencia corporal y los apegos temporales. Se interpreta como una forma de percepción extrasensorial.
  20. Dominio de los elementos. Este siddhi permitiría la manipulación de la materia hasta el punto de lograr materializar cosas de la nada.
  21. Perfección del cuerpo. Un poder que se manifestaría en la incorrupción del cuerpo después de la muerte.

Autobiografía de un Yogui.

Muchos de estos “milagros” se describen también, pero como experiencia propia o de forma anecdótica, en uno de los libros espirituales más influyentes de los últimos tiempos: “Autobiografía de un Yogui”, de Paramahansa Yogananda.

En el capítulo cinco, Yogananda cuenta cómo conoció a un yogui, llamado el Santo de los perfumes, que en su presencia materializó perfumes y hasta comida:

“…Como el yogui tenía fama de poseer el don de hacer aparecer objetos por arte de magia, riéndome le pedí que materializara unas mandarinas, que estaban fuera de estación. Inmediatamente los luchis que había en todos los platos de hoja de banano, se hincharon. Cada uno de los envoltorios del pan resultó contener una mandarina pelada. Mordí la mía con cierto temor, pero estaba deliciosa”.

yogananda

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Autobiografía de un Yogui es el más popular de los libros de Yogananda, escrito durante los últimos años de su vida en 1946 y ha sido calificado como uno de los «100 libros espirituales más importantes del s. XX». Aunque no está exento de polémica, lo cierto es que la vida y enseñanzas de Yogananda siguen siendo, a día de hoy, una gran fuente de inspiración para muchos.

¿Cómo se consiguen los siddhis?

Leyendo la lista anterior, nos vienen a la cabeza historias y leyendas milagrosas o excepcionales que se han contado acerca de santos, faquires, lamas tibetanos o incluso maestros Zen.

Pese a ello, los siddhis, no estarían reservados sólo a ellos a través del yoga y la meditación, sino que podrían alcanzarse por otros métodos, algunos de ellos un tanto inverosímiles.

Los poderes mentales pueden alcanzarse mediante el nacimiento, la repetición de mantras, el dolor o el samadhi.

Patanjali (Yoga Sutras)

Por nacimiento

La primera de las formas sería como resultado de facultades innatas que habrían sido dadas desde el nacimiento debido al karma. Supuestamente suelen ser casos en los que predomina la clarividencia o la telepatía.

Maduración espiritual

Otra forma de adquirir los siddhis ajena al yoga sería gracias a haber alcanzado un alto grado de espiritualidad. Este sería el caso de los místicos y los santos de otras religiones.

Contemplación de yantras (símbolos sagrados)

simbolos sagrados

Este es un método que practican algunos yoguis y saddhus y que también existe en ciertas variantes místicas del yoga como el Bhakti Yoga.

Consiste en la construcción y deconstrucción mental o física de ciertos diagramas geométricos complejos llamados yantras que están plagados de significados. Variantes de estas técnicas son realizadas por los lamas tibetanos mediante la construcción, que a veces toma días en completarse, de mándalas concretos.

Repetición de mantras

La reiteración de mantras, a menudo combinada con posturas corporales o de las manos (mudras), es otro de los métodos que se siguen en las tradiciones tántricas para alcanzar el Samadhi y que, por tanto, dan como resultado la aparición de siddhis.

Ingestión de drogas

El método más sorprendente que se nombra en los antiguos textos sin duda es el Aushadhi, consistente en despertar los siddhis a través de hierbas. El fin último de este método consistiría en obtener una comprensión de lo supremo mediante la ingestión de una planta con propiedades psicoactivas.

Esta vía se considera la más rápida, pero también se describe como peligrosa y poco fiable. A través de ella el individuo no es capaz de comprender ni asimilar adecuadamente lo que percibe y además, el logro adquirido es temporal y espontáneo, al contrario que mediante la meditación que sería consciente y estable.

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El uso de hierbas en la tradición yóguica se encuentra ligado a la medicina tradicional, el Ayurveda, que lejos de prescribir drogas, identifica miles de hierbas con sus propiedades curativas y de potenciación de aspectos físicos y mentales. Un ejemplo de ello es el Gotu Kola, más conocido como Centella Asiática que además de poseer múltiples propiedades beneficiosas para el organismo, se utilizaba para potenciar la concentración.

Chamanes de los cinco continentes han utilizando hierbas y hongos desde siempre para alcanzar estados de conciencia expandidos y poderes paranormales a pequeña escala, como sanación, la capacidad de salir del propio cuerpo o diversas formas de clarividencia.

Los egipcios consumían lotos azules y los chamanes del noroeste americano utilizaban y siguen utilizando el peyote. Y no sólo ellos, el movimiento contracultural de los años 60 del siglo XX empleó psicotrópicos naturales y de diseño con fines similares.

Mediante la práctica ascética del yoga, el Samyana

Finalmente, la más noble de las vías consistiría en la culminación de los tres últimos pasos del camino óctuple del yoga, el Dharana (concentración), Dhyana (meditación) y el Samadhi.

La capacidad para combinar y mantener a voluntad estas tres habilidades es lo que Patanjali, denomina el Samyama, un nivel de experiencia extremadamente sutil que lograría unir la intención de la conciencia con el cuerpo físico mediante un estado inquebrantable de meditación profunda.

Durante el Samyana la atención se fija en un objeto, ya sea físico o abstracto, y dependiendo de la naturaleza del objeto escogido, se dice que surgen diferentes siddhis como una consecuencia natural. Por ejemplo, si uno se enfoca en otra persona, se convierte en la otra persona y el logro que surge es lo que llamaríamos telepatía.

En el tercer libro de los Yoga sutras se relacionan los objetos con las capacidades adquiridas, por ejemplo:

  • «Cuando se realiza samyama en las tres transformaciones, sobreviene el conocimiento del pasado y del futuro». (3,16)
  • «Al realizar samyama en la distinción entre ellos, surge el conocimiento del habla de todas las criaturas». (3,17)
  • «A partir de las ideas, uno puede alcanzar el conocimiento de la mente de los demás». (3,19)
  • «Al realizar samyama en la forma externa del cuerpo, se logra la invisibilidad». (3,21)

Peligros de los siddhis

Sea cual sea el modo de desarrollar estas capacidades extraordinarias, hay algo que tienen en común, y es que lo siddhis no son nunca el objetivo, sino sólo una consecuencia.

De hecho, en todas las tradiciones, son descritos como un peligro en el camino hacia el Samadhi, ya que el empleo de estas facultades sólo puede llevar al aumento del ego.

siddhis

Cuenta una leyenda que en un pueblo del Tíbet, a orillas del río Brahmaputra, vivía un asceta que solía caminar sobre las aguas sólo para dejarse admirar por ello.
Un día, un monje de un pueblo vecino pasó cerca. El asceta corrió a su encuentro, y le dijo:
-Durante años me he ejercitado mucho espiritualmente. Me he sometido a ayunos, mortificaciones, penitencias, y por fin he logrado caminar sobre las aguas.
El monje sólo respondió:
-Amigo sólo has malgastado años, ¿acaso no ves que tienes una barca ahí al lado?

Si el orgullo personal o la codicia hacen que uno se deje seducir por la tentación de demostrar sus habilidades, se corrompe el camino a la iluminación, que requiere mucha más disciplina que el simple desarrollo de los poderes.

Por ello los siddhis, según los gurús, sólo deben servir como una señal de que se ha alcanzado una determinada etapa de crecimiento interior.

La realización de milagros tales como los que exhibía el “Santo de los Perfumes” es espectacular, pero inútil espiritualmente. Sin tener mucho más objetivo que el entretenimiento, son digresiones de una búsqueda seria de Dios.

Yogananda. Autobiografía de un Yogui.

Realidad o ficción

La creencia en la existencia de estos poderes sobrenaturales y otros similares, es algo presente en la mística de todas las religiones y en algunas filosofías no religiosas. Algunas las definen como milagros y otras como poderes psíquicos naturales desarrollados por personas iluminadas.

Sin embargo estos no son hechos fáciles de admitir por todos, por lo que los siddhis, tal y como se describen en el yoga clásico, suelen ser menospreciados o ignorados.

poderes del yoga

Así las cosas, la ciencia moderna considera que no hay suficiente evidencia sobre estos fenómenos. Para la mayoría de los científicos tales poderes se consideran sencillamente supersticiones utilizadas únicamente para promover la fe religiosa o en el mejor de los casos, ejemplos de esquizofrenia, alucinaciones (colectivas incluso) y sugestión o autohipnosis.

Cada uno que decida por sí mismo en lo que creer.

Un milagro no ocurre en contradicción con la naturaleza, sino en contradicción con lo que conocemos de la naturaleza.

San Agustín.

Hasta otra!

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