3 Discusiones sobre el origen de los cuencos tibetanos

Que los monjes budistas tibetanos hayan usado durante siglos ciertos cuencos metálicos en misteriosos rituales sanadores, es un hecho ampliamente aceptado hoy en día, ¿o no…? Pues parece que no para todo el mundo.

Frente a los defensores de la validez de estas prácticas y de sus orígenes, hay escépticos que aseguran que los cuencos tibetanos son un invento occidental. La polémica, por lo tanto, está servida.

¿Quieres saber cuáles son las razones de unos y otros? Si es así, quédate conmigo porque te aseguro que la discusión está muy reñida.

 

historia de los cuencos tibetanos

 

Historia reciente

En lo que todo el mundo está de acuerdo, es en que los primeros cuencos llegaron a Occidente en las décadas de los 60 y 70 del siglo XX, durante el auge del movimiento de la New Age, cuando hippies y otras personas viajaban al Himalaya en busca de aventuras y modos de vida alternativos.

Sin embargo, el Tíbet no fue nunca un lugar de fácil acceso, y menos aún en aquellos años posteriores a la ocupación china. Por ello, los destinos más frecuentados fueron la India y Nepal, lugares de donde se cree más probable que se trajesen los cuencos tibetanos.

La Teoría de los escépticos

La discusión surge cuando algunos aseguran que esos cuencos sólo eran enseres domésticos que los refugiados tibetanos vendían a los turistas por pura casualidad, y que no eran, en absoluto, artefactos usados por los lamas desde hace milenios.

Al llevar los cuencos a Europa y América, la demanda de estos fue creciendo al mismo ritmo que su popularidad, lo que supuestamente provocó, en un fenómeno de realimentación cultural, que los tibetanos asumiesen como cierto que los cuencos eran un antiguo instrumento sagrado de sanación y los fabricasen mejores y mas elaborados si cabe, para satisfacer la demanda occidental.

Argumentos a favor y en contra del origen ancestral de los cuencos tibetanos

Como prueba de esta teoría, hay tres argumentos principales, que sin embargo, los creyentes en el poder y origen auténtico de los cuencos rebaten una a una. Estos argumentos son los siguientes:

1.     La metalurgia imposible de los cuencos tibetanos

Si bien algunos están hechos de lo que se conoce como aleación de campana (un tipo concreto de bronce conocido desde la antigüedad), la mayor parte de los cuencos resonantes están fabricados con aleaciones metálicas complejas que incluyen siete o más metales, entre ellos el níquel y el hierro.

 

cuencos tibetanos

 

Para los escépticos: Hubiera sido muy difícil para los artesanos tibetanos de la antigüedad, con la tecnología de que disponían, trabajar metales con puntos de fusión tan altos como el hierro o el níquel, lo que demostraría que no fueron objetos de uso hasta hace muy poco.

Para los creyentes: Hay un par de objetos que desafían lo que creemos saber acerca de la metalurgia en la antigüedad. Estos demostrarían que los conocimientos necesarios para fabricar los cuencos, habrían llegado al Tíbet desde la India, hace más de mil años.

El primero de ellos es el Pilar de Hierro de Delhi, cuyas dataciones menos optimistas los sitúan en el siglo V. Este pilar ha sido objeto de muchos estudios científicos que todavía no han podido determinar la técnica empleada en su construcción.

El segundo, y algo más controvertido objeto, es el hombre de hierro tibetano. Adquirido, supuestamente, por la expedición Nazi al Tíbet de 1938 liderada por Ernst Schäfer. Esta figura, que representa una antigua deidad budista tibetana, está hecha de metal de meteorito, abundante en níquel.

 

metal antigüedad

 

Por último, existe una compilación de antiguos textos hindúes, los Shilpa Shastras, que describen los procesos para trabajar con aleaciones de entre cinco y ocho metales.

2.     No hay registros históricos de su existencia en el Tíbet

Es un hecho que no hay datos históricos conocidos acerca del empleo de cuencos resonantes en rituales tántricos o budistas en general.

Para los escépticos: Es la prueba definitiva de que las prácticas sanadoras con cuencos, no han sido parte de la cultura y religión tibetana.

Para los creyentes: Este hecho tiene varias explicaciones, la más extendida, es que el empleo de los cuencos ha sido un secreto guardado por los lamas desde siempre. Esto concuerda con el carácter esotérico de la religión tántrica.

Otros argumentan que los propios tibetanos habrían perdido hace mucho tiempo el conocimiento acerca de los poderes de estos tazones, y que sólo unos pocos habrían podido conservarlo y transmitirlo hasta nuestros días.

 

lamas y cuencos

 

Hay una última anécdota que los defensores de los poderes de los cuencos citan como prueba de sus facultades sobrenaturales. Es la que narra, en uno de sus libros Alexandra David Neel, una mujer excepcional, adelantada a su tiempo y pionera en los viajes al Himalaya.

En su libro, dedica un capítulo (“El misterio del Shang”) a contar como un monje Bonpo (la otra y más antigua religión del Tíbet), utiliza un cuenco (el shang) para producir alucinaciones en algunos de sus porteadores, que huyen despavoridos.

“por no hacer un post demasiado largo no he incluido aquí la transcripción completa de dicho episodio, pero si quieres, lo puedes encontrar en la página de recursos del Blog”.

3.     Los propios Lamas se han pronunciado sobre el asunto.

Aunque son más los que han afirmado que la música de los cuencos no es parte de las prácticas espirituales tibetanas, hay alguna notable excepción.

Así, por ejemplo, el Lama Yeshe Dorhe (fallecido en 1993), aseguraba que nunca se había encontrado con uno de estos cuencos en el Tíbet, mientras que el Lama Topgyal Lobsang hace uso de ellos afirmando que lo hace como muchos otros antes que él.

En definitiva

Da igual quien tenga razón, seguro que estarás de acuerdo conmigo en que, por lo menos, como elementos decorativos o instrumentos musicales son objetos únicos, ¿no crees?

Creamos en sus facultades o no, el sonido de los cuencos ayuda a relajarse, y a mí, como complemento decorativo en una estancia de ambiente oriental me parecen indispensables. Además hoy en día, afortunadamente, tienes un montón de ellos donde escoger, con diferentes diseños y motivos decorativos (cada uno con su propio significado).

Así que ya sabes, tanto si quieres beneficiarte de sus poderes relajantes y sanadores como si sólo quieres dar un toque exótico y místico a una estancia especial, no esperes y hazte con uno de ellos.

 

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¡Hasta otra!

 

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