Mística y estética del Taichí (Quan)

-¿Sabes lo que es el Taichí?
-¿Taichí?, ¡Ah, sí! Esa gimnasia china para gente mayor que se hace en parques y playas, no?
-Si, eso.

Nos han contado tantas veces los beneficios para la salud de practicar Taichí, que al final nos hemos creído que es sólo una especie de terapia oriental especialmente indicada contra el estrés y para mejorar la calidad de vida. Además, la típica estampa de grupos de ancianos moviéndose lentamente al amanecer en un parque de Taiwán, no ayudan mucho a verlo de otro modo.

Sin embargo, esto que nos cuentan y vemos, no es más que un efecto secundario y una versión simplificada del Taichí Chuan (o Taijí Quan), conocido en otros tiempos como el Boxeo contra la sombra, “Puño supremo definitivo” o “Último puño”.  

Un arte marcial y una disciplina de crecimiento interior basada en preceptos y creencias taoístas que se han mantenido secretos hasta hace muy poco tiempo.

taichi en wudang

Arte marcial Interno

Aunque los movimientos suaves y lentos del Taichí, como bien dice mi amiga Cristina aquí, más parecen los propios de un koala que los de un karateka, si nos fijamos bien en ellos y los pasamos a “cámara rápida” enseguida se hace evidente su naturaleza de lucha.

De hecho, el estilo más antiguo de Taichí, el Chen, combina estos movimientos lentos a los que estamos acostumbrados con otros más rápidos y explosivos y no sólo eso, sino que también incorpora el uso de armas, en concreto el sable, la lanza, la espada y el abanico. Sí, el abanico, y no para combatir a golpes el calor precisamente.

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Como te comentaba en otro post acerca de su origen, el abanico fue en otro tiempo usado principalmente por los nobles, pero también por guerreros, que lo encontraron de utilidad al poder llevarlo encima como un arma disimulada en aquellos lugares en los que no se podía entrar armado.

En cualquier caso, el aspecto del Taichí como arte marcial, no se encuentra en las armas ni en la velocidad de los movimientos, sino en el empleo sutil que hace de la fuerza.

Mientras que otras artes marciales desarrollan y emplean la fuerza física, el Taichí enseña a utilizar las fuerzas y energías interiores del ser humano como arma de defensa y como crecimiento personal.

La grulla y la serpiente

La leyenda cuenta como este arte fue inventado por un monje taoísta tras un sueño inspirador, en él, contempló la lucha entre una grulla y una serpiente en lo alto de las montañas Wudang.

Ambos animales combatían interminablemente en una danza fluida de movimientos que se complementaban; mientras la grulla arremetía velozmente contra la serpiente, ésta la esquivaba y devolvía el golpe con movimientos circulares y sinuosos. Un continuo intercambio de fuerzas opuestas y complementarias que formaba un perfecto equilibrio.

El concepto de la filosofía yin yang hecho movimiento.

serpiente y grulla

El Taichí Chuan es la expresión cinética de la doctrina del Tao, una práctica y un método cuyo objetivo es comprender y captar su esencia.

A los movimientos de combate nacidos de esta visión, les iría incorporando conceptos filosóficos y técnicas de medicina tradicional que transformarían el Taichí también en una práctica espiritual y sanadora.

La ¿verdadera? historia del Taichí

Es muy posible que esto sea sólo una leyenda, aunque con mucho es la explicación preferida de casi todos. Hoy sabemos que el Taichí se originó en el siglo XVII como un arte marcial secreto, que se ha transmitido de generación en generación en unas pocas familias concretas.

La familia Chen lo inventó y no lo reveló a otros discípulos hasta pasados doscientos años. Es el origen del conocimiento que utilizó el primer patriarca de la familia lo que todavía se discute, pudiendo remontarse, en efecto, hasta los monjes de Wudang.

La mística del Taichí

Entender el significado de esta fuerza interior a la que se hace referencia en el Taichí, y de cómo su dominio repercute en la salud sólo es posible si se conocen antes los conceptos principales del taoísmo, como la filosofía yin yang o los cinco elementos.

No son asuntos fáciles de entender, y se dice que éstos son unos conocimientos que antiguamente los maestros sólo revelaban a sus discípulos, como iniciación, después de años de entrenamiento en el aspecto físico.

El Chi

Intentando resumir, el Taichí enseña a controlar, liberar y administrar una energía que estaría presente no sólo en el interior de las personas, sino en todo lo que existe. Esta energía es el Chi, que procede del Tao supremo, el inmutable vacío generador de todo.

Dirigiendo el Chi y dejándolo fluir por el interior de nuestro cuerpo o acumulándolo en ciertos puntos, se consigue proyectar y modelar la fuerza interior buscada, cuyos principios también se rigen por la generación y transformación de los opuestos, es decir, el yin y el yang.

Esta fuerza vital denominada Chi, comparte muchas similitudes con el Ka egipcio, el Ki japonés o el Praná hindú. Para todos ellos es la fuente y el aliento de la vida y en todos los casos se intenta facilitar su libre circulación por todo el cuerpo, ya sea mediante técnicas yoguis para desbloquear los chakras, mediante la acupuntura o con el Taichí.

Meditación en movimiento

Aprender a sentir esta energía interior es realmente difícil y por ello al alumno se le exige la máxima concentración en sus movimientos, se le pide que aprenda a “oír con los ojos y escuchar con la vista”.

En el fondo, lo que se busca, es concentrar la conciencia en todos los aspectos interiores de uno mismo, acceder al Yo interior. Una suerte de meditación en movimiento, una búsqueda de unión con el Tao.

meditacion en movimiento

Los objetivos y conceptos subyacentes del Taichí son los mismos que se encuentran en el Zen, que al fin y al cabo es un budismo con influencias taoístas. La meditación en movimiento del Taichí es el mismo tipo de actividad que se lleva a cabo en la ceremonia del té del budismo Zen.

La estética del Taichí

Otro aspecto único del Taichí y por el que, sin duda, muchos se sienten atraídos es su estética.

Y no me refiero sólo a los atuendos que se visten para practicarlo o a las armas y complementos, sino a la fluidez de sus movimientos, a lo sugestivo de los términos que emplea e incluso a la fotografía a la que se presta su realización.

Las formas

La ejecución del Taichí se realiza a través del encadenamiento de los cuadros o movimientos. Esa coreografía lenta y armoniosa que vemos, a veces al compás de una música oriental, es el resultado de pasar de una postura a otra en una secuencia predefinida. Son lo que se llama las formas.

La más sencilla de las formas consta de 10 movimientos y la más compleja de 108. La mayor parte de las veces se realizan de manera individual, pero en ocasiones también se hacen por parejas y hasta con armas.

Cuando se realizan individualmente hay veces que se entiende el porqué del “boxeo contra la sombra”, pareciera que se libra una lucha contra un contrincante inexistente, sobre todo en movimientos como La dama de jade trabaja en el telar”.

Los movimientos

Los movimientos del Taichí ponen el énfasis en la flexibilidad y en ellos se exige la torsión de las articulaciones y las aproximaciones circulares. Entre los principios de la práctica está el no tensar los músculos pero a la vez ser firme en la postura y decidido en el movimiento.

Todo ello confiere al aspecto físico del Taichí una belleza y elegancia genuinas.

taichi

“El guante de terciopelo en el puño de hierro”

No está de más señalar lo llamativo de los nombres de estas poses, totalmente auténticos. En ellos se encuentra descrita no sólo la apariencia del movimiento sino muchos otros significados debido a la marcada homofonía del idioma chino:

  • “La grulla blanca despliega sus alas”
  • “La patada del loto
  • “Abrazar al tigre y volver a la montaña”
  • “Clavar la aguja en el fondo del mar”
  • “La cola del dragón borracho”

Y podría seguir hasta llenar el artículo.

La ropa

Aunque para practicar Taichí no es necesario vestir con un aspecto específicamente oriental, sí que se necesita que la ropa no estorbe los movimientos. Por ello, se visten camisas holgadas, pantalones amplios que no opriman la cintura y zapatillas de suela blanda y flexible.

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Al final, más de uno opta por una estética más oriental en la elección de sus prendas, que además de cumplir todo lo anterior, pueden resultar hasta cierto punto motivadoras.

Los momentos y lugares favorables para el TaiChí

Luego están, como antes decía, la fotografía. Y es que aunque por razones de necesidad también se practique en escuelas y lugares cerrados, el Taichí se debe realizar al aire libre, preferentemente en espacios naturales y a ciertas horas.

Según el taoísmo, el Chí se recibe también a través del aire y el Sol, su libre circulación se facilita en contacto con la naturaleza, por lo que siempre se intenta realizar en bosques o si no es posible, en parques o jardines.

Lugares preferidos

Otros lugares preferidos se encuentran allí donde el agua se junta con la tierra: orillas de lagos, ríos y playas. El romper de las olas en la tierra o del agua de una cascada en un estanque producen el mismo efecto que se persigue con las lámparas de sal, la ionización del ambiente.

Pero sin duda el mejor lugar (y el más fotogénico), es nada menos que en lo alto de la montaña. No en vano el Taichí se inventó en la cumbre de una montaña sagrada y para el taoísmo es en lo alto de ellas, donde se concentran las mayores cantidades de energía del planeta.

montes wudang

La montañas sagradas son una constante en China y muchos otros lugares de Asia. Del monte Taishan, dicen los taoístas que parte el Sol hacia Occidente; en el monte Kailash convergen varias religiones orientales y en las montañas Kunlun se encuentra el hogar mítico del fénix, por citar algunos ejemplos.

Mejores momentos para practicar Taichí

Por último, y para completar la postal, se buscan los amaneceres y atardeceres. En estos momentos se producen los picos de la continua transformación de la energía.

Durante el amanecer la energía yang es predominante y la yin es más suave.  Aprovecharse de ese momento refuerza el yang interior que aporta vitalidad para el resto del día.

Al contrario ocurre durante el crepúsculo, momento de transformación del yang en yin. En ese momento nos podemos liberar de la energía yang sobrante para disfrutar de un descanso provechoso.

taichi crepusculo

Motivación para practicar el Taichí hoy

Como habrás podido ver en esta pequeña introducción, el Taichí Quan es toda una caja de sorpresas, una disciplina de múltiples facetas a la que nos podemos aproximar de un modo parcial o completo.

Hay quien ha encontrado en él un modo de combatir el estrés o una mejora en su flexibilidad y coordinación de movimientos, pero también hay quien ha descubierto una disciplina o incluso una forma de vida y una filosofía existencial.

El Taichí es seguramente una de las más sorprendentes y menos conocidas de las técnicas de desarrollo personal que aún hoy todavía estamos apenas descubriendo en este lado del mundo.

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